
Si deseamos vivir aquellas épocas pasadas que tuvieron la oportunidad de disfrutar muchos de los artistas más reconocidos en el mundo del arte, el lugar vendría a ser Auvers-sur-Oise.
Es el mismo instante en que lleguemos hasta este pueblo, podremos disfrutar de un sinnúmero de casitas que están construidas completamente de piedra, teniendo además a manera de un gran decoro, que cada una de sus paredes están recubiertas de hiedra, pudiendo tener la alternativa de recorrer por cada uno de sus caminos escarpados que de una manera u otra dirigirán al visitante hacia los diferentes campos de trigo, al mismo borde del Oise o a diferentes bosques que son parte del entorno de este pequeño pueblo.
Al estar aquí, el visitante se dará cuenta de que la industrialización no ha llegado hasta el sitio, teniéndose la ligera idea de que todos he mantenido intacto desde el siglo XIX, épocas en las cuales tanto Vincent van Gogh, Pizarro o Cézanne venían hasta este sitio para poder sacar lo mejor de su inspiración.
Hasta aquí se puede llegar tomando el conocido “tren de los impresionistas”, mismo que viene directo desde París y que para la fecha de visita, siempre son tomados los sábados, domingos así como los diferentes días festivos de la ciudad; los meses en que prevalece el turismo, vienen a hacer desde abril hasta octubre.
Desde el mismo instante en que se llegue a desembarcar del tren, se podrá notar a un pasadizo subterráneo que es parte de la estación, el cual se encuentra adornado por colores frescos que en realidad vienen a representar las obras famosas de los pintores de Auvers.



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