
El Canal de San Martín se construyó en los tiempos de Napoleón con el objetivo de crear una fuente de agua potable en el centro de París ya que la población crecía muy rápidamente y se estaban quedando sin suministro. Los fondos necesarios para llevar a cabo esta construcción se consiguieron a través del impuesto del vino. El canal tiene cuatro kilómetros y medio de longitud, de los cuales dos están cubiertos, y conecta al canal del Ourcq, que está localizado a 200 kilómetros de París, con el Río Sena.
El Canal de San Martín tiene como objetivo principal conectar varios ríos y lugares de París, entre ellos están la Plaza de la Bastilla con la Plaza Stalingrad. Es realmente una obra imponente con una altura de 25 metros con 9 divisiones, dos puentes giratorios y algunas pasarelas destinadas para peatones.
En el siglo XX la función del canal se amplió y empezó a utilizarse para el transporte fluvial de mercancías, hasta los años sesenta cuando le quitaron el protagonismo el ferrocarril y el transporte por carretera.
Aunque durante varios años algunos gobiernos de París pretendieron destruir el puente para construir una autovía, finalmente logró sobrevivir y actualmente es una importante zona de turismo y ocio.













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