
En ciudades tan grandes que muchas veces podemos no tener conocimiento de cada una de sus calles, debemos de tener presente cada uno de los elementos que apreciemos u observemos en nuestras caminatas, lo cual puede ser de mucha ayuda en el momento que menos pensemos.
Es el caso de París, que al ser una ciudad tan grande necesitamos llevar siempre una pequeña guía que nos indique dónde estamos y a dónde vamos, como lo mencionan muchos turistas, es muy fácil además de gratuito conseguir estos días en cualquier hotel de la ciudad.
Es en la calle de Courcelles, que haciendo esquina con la calle de Rembrandt, se encuentra situado un edificio de color rojo y de algunas plantas de altura, mismo que da la apariencia de encontrarse alguna calle del barrio chino.
Este edificio data de inicios del siglo XX, tiempo del cual su primer propietario Chin Tsai Loo decidió adquirirlo para poder exhibir algunos ejemplares de antigüedades orientales típicas de su cultura, siendo la mejor opción implementar en el edificio una especie de museo de exhibición para cada uno de los artefactos que deseaba mostrar.
Es en el año de 1922 que con la ayuda del arquitecto François Bloch decide levantar esta construcción característica de un país oriental en esquina que intercede estas dos calles de París, terminándose la obra cuatro años más tarde.
El edificio sigue ofreciendo los mismos servicios de exhibición del arte oriental, dejando en esta pequeña área su huella de una tradición que no es la propia de la ciudad pero que si nuestro interés para quien cruza por el lugar.



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