El pasaje Plantin debe su nombre a quien era dueño de las parcelas que antiguamente ocupaban el lugar, mismo que se encuentra en la actualidad en el distrito XX y que está en la colina de Belleville.

Son muy pocas las calles o pasajes que se pueden encontrar en París tal como se las construyó en sus inicios, pues muchas de las zonas y regiones han sido invadidas por complejos habitacionales que en terminada forma, terminan con lo tradicional de estos curiosos rincones.
El pasaje Plantin no tienen más allá de 80 metros de largo y un poco más de un metro de ancho, viniendo a ser un estrecho que se ha formado por la Villa Castel al un lado y un conjunto de pequeñas casas escondidas por un jardín en el otro lado. Es muy característico poder apreciar que en el un lado, el que limita con la Villa Castel, tiene aún su estructura de ladrillo y un número determinado de faroles que se conservan todos en un buen estado.
Su pequeña calle debe mucho el buen estado de sus piedras que la conforman debido a que por el sitio no pasa ningún tipo de automóvil, pues solo se podrá ver a personas paseando y conversando de manera pasiva, que es lo que inspira el sitio. La zona antiguamente era utilizada para que los empleados de los viñeros puedan vivir en esta zona, pasando de un momento a otro de zonas de cultivo de viña a viviendas de obreros.
El ambiente que ofrece el pasaje Plantin es tan tranquilo que cuando en algún momento se quiso ampliar el tamaño del pasaje, no se lo dejó seguir con el proyecto, con lo que el pasaje Plantin se mantiene hasta el momento intacto.



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