
Que a París se le llame la Ciudad de la Luz no es un hecho fortuito, lo cierto es que cuando cae la noche, la capital francesa se convierte en todo un espectáculo. Por donde vayas encuentras hermosas postales y lugares espléndidos que nos inspiran y nos hacen sentir verdaderamente afortunados de tener la oportunidad de contemplar tal panorama.
Aquellas personas que visitan París, al empezar la noche tienen acceso a todo tipo de actividades como dar un paseo por el Sena, en crucero o caminando, disfrutar de una velada romántica, caminar por las calles de los barrios más concurridos y animados o contemplar un increíble show en el Moulin Rouge.
Se puede decir que al llegar la noche, esta ciudad se enciende. Es que sus monumentos y edificios más importantes siempre están iluminados de una manera muy cuidada, lo que genera un ambiente muy especial. Es como si conociéramos la otra cara de París.
Quienes hayan hecho un crucero por el río Sena en el día pueden perfectamente volverlo a hacer en la noche, pues es como si redescubriéramos la ciudad, pues son dos versiones muy diferentes de ella. Sinceramente es muy difícil escoger cual de las dos es mejor, cada una tiene su encanto.













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